«¿Cómo superaste tu depresión?»

Un día, en un mensaje de Instagram me llegó esa pregunta y entonces me pregunté «¿Cómo lo hice?«. La depresión es bien cabrona, sin darte cuenta ya estás ahí metida, de pronto te encuentras tan triste que no sabes ni qué hacer con tanto dolor. Pero se los aseguro, estarán bien de nuevo…

 

No soy psicóloga, terapeuta ni nada por el estilo, simplemente un día me rompieron el corazón, me deprimí y (por momentos sola y en otros acompañada), logré salir de ahí.

 

Hay algo que es real y que quizá suene horrible, pero definitivamente se tiene que tocar fondo para poder impulsarse y salir a la superficie de nuevo.

 

Y es eso, exactamente eso lo que nos da miedo.

 

No es para nada fácil detenerte, mirar a tu al rededor y darte cuenta que no estás sintiendo ninguna motivación par seguir, que no tienes fuerzas para levantarte, ni hambre para comer. Aceptar que estás demasiado triste o deprimido es fuerte. Pero ya sabe, el primer paso es siempre aceptar que existe el problema.

 

Si me preguntan, no podría decirles cuál fue el momento exacto en qué noté que mi tristeza ya había mutado a depresión; no lo sé, sólo un día me di cuenta que llevaba todo un fin de semana sin comer y que seguía en pijama encerrada sin ganas de salir.

 

Intentaba de varias maneras encontrar un motivo para levantarme, bañarme, arreglarme y salir a que al menos me diera el sol, afortunadamente tengo tres perros que no hacen del baño dentro de la casa, así que me esforzaba para al menos poder llevarlos al parque.

 

Otros días buscaba hacer planes con mis amigos y no precisamente porque tuviera ganas de hacer algo, más bien, buscaba «obligarme» haciendo un compromiso. Algunas veces me funcionó, otras hubiera preferido quedarme encerrada y no hacer nada.

 

Comencé a notar que mi ropa cada vez me quedaba más grande, el cabello y las pestañas se me caían y algo que creí que era acné después resultó que era dermatitis nerviosa. Todo mal.

 

Soy de las personas que no huyen de sus problemas, que no esconde sus emociones; gracias a los astros soy Escorpio, así que hundirme, sentir el dolor, hacer retrospectivas y hasta cierto punto autoflagelarme es parte de mi personalidad y proceso. En mi caso, lo veo como una ventaja, ja!

 

Me gusta sentir el dolor, pero no por masoquista, sino para conocerlo,  reconocerlo y finalmente dejarlo ir. Es difícil y por supuesto muy triste, pero creo que hay que hacer frente a las emociones cuales sean que sientas, sólo de esta manera entenderás lo que estás viviendo, sin evadirlo, sin esconderlo. Hay que mirarlo de frente y a los ojos.

 

Cada persona lleva su duelo de manera distinta, hay quienes primero sienten coraje, otros posiblemente acepten mejor que otras la pérdida y vivan el dolor más adelante. El punto es no presionarte, no pienses en que «deberías» estar haciendo o sintiendo.

 

Nadie es igual a ti, nadie lo vive igual.

 

Es súper importante poner atención a lo que estás sintiendo, apapacharte y entender que, número uno, no hay nada malo contigo y, número dos, que definitivamente todo va a estar bien. Sí, es de las peores cosas que alguien te puede decir cuando la estás pasando de la chingada, lo entiendo; pero no quites la vista de ahí, vas a estar bien, créeme.

Eso no significa que al otro día te levantes como si nada hubiera pasado, no, jamás. Más bien, que seas paciente, que atiendas tu dolor, que sí te esfuerces por salirte de ese agujero emocional.

¡No te castigues!

 

«Sí, Fabiola, suena súper bien eso que dices pero ¿cómo?»,  yo les recomiendo cañón buscar ayuda y cuando digo ayuda me refiero a algún tipo de terapia profesional, en lo que ustedes crean, con lo que se sientan más seguras, lo que esté en sus manos. Por alguna razón, hay personas que creen que ir a terapia es de lo peooooor y que no sirve de nada, ¡claro que sirve! y es por eso que debes encontrar la que más te funcione a ti, porque ese trabajo, tiempo y dinero invertido es para ti.

 

No quiero decir una barbaridad porque sería súper irresponsable hacerles pensar que la depresión es igual para todos, que se supera siguiendo exactamente ciertos pasos o que en equis tiempo estarán bien, ¡no!

 

En mi experiencia, lo mejor que pude haber hecho y que me ayudó a salir de ahí fue:

  • Dejar de culparme. Es mega complicado porque muchas veces lo haces sin darte cuenta. En mi caso, tiene que ver con que me mandaron a la chingada, jaja, entonces pensaba que seguramente algo hice mal o que algo no hice; pero no, tuve que entender que no había nada malo conmigo, que yo no había tomado esa decisión y, por ende, no tenía nada que ver conmigo, yo no era responsable.

 

  • Poner atención a las emociones. Muchas veces pensamos que lo que sentimos es tristeza o felicidad o enojo, pero no, hay muchas más emociones ahí, como frustración, melancolía, decepción, etc., hay que saber traducirte a ti misma eso que sientes para entonces poder entender de dónde surge y qué hacer para irlas eliminando.

 

  • Llora si quieres llorar. ¡Uy, qué importante es esto! Lloré con mis amigos en la calle, en restaurantes, en el trabajo, lloré sola en mi casa, en mi coche, ¡en dónde fuera! Si tienes ganas de llorar no te limites, jamás pienses que estás haciendo algo mal al desahogarte, no minimices tu tristeza, no te jusguez.

 

  • Acércate a as personas que necesites. Estoy segura que todos los que te quieren querrán ayudarte y hacerte sentir mejor, pero sólo tú sabes a quienes realmente necesitas, esto no quiere decir que le hagas el feo a otros, simplemente puedes identificar quiénes entenderán mejor tu situación, quienes simplemente te van a abrazar o a escuchar, quienes te van a hacer reír. Pero eso sí, no te aísles, eso te hará mucho más daño.

 

  • Sé paciente. Y se los dice la persona más impaciente y desesperada del mundo. Si algo he aprendido de esto es que impacientarse sólo te lleva a la frustración, las cosas no van a cambiar de un día para otro, eso no va a pasar. Lo mejor es tenerle paciencia a la situación y ser paciente contigo. Un día a la vez… créeme que así lo sentirás menos pesado.

 

  • No busques controlar todo. Otra vez, soy la persona más controladora del mundo y quienes me conocen lo saben, ni se imaginan cuántas veces me dijeron «deja de querer controlar, relájate», pero pues básicamente va en contra de mi personalidad. Sin embargo, cedí, entendí que aquello que no estaba en mis manos cambiar, no valía la pena el esfuerzo. Así que me enfoqué en lo que yo necesitaba y en cómo complacerme, lo demás, se movería por su cuenta.

 

  • Regresa a ti. Es quizá de los más difícil, pues aunque siempre debemos mantenernos como prioridad, es súper mega sencillo perder el hilo, cuando te das cuenta estás con la atención en otro lado mientras un perro te orina. Vuelve a hacer esas actividades que te gustaban, come aquello que te hace feliz, canta las canciones que más feliz te hagan, haz sanar tu corazón un día a la vez también.

 

La depresión es un trastorno emocional, en algunos casos se puede considerar una enfermedad, pero eso no significa que debes avergonzarte o tratarla tú sola, así como una migraña o un hueso roto, requieres de ayuda profesional para mejorar.

Platícalo con alguien, busca ayuda, no te escondas, no te asustes tampoco. Créeme que vas a estar bien, porque incluso estar bien es parte del instinto de supervivencia, así que sobrevive a esto, busca tu bienestar y aférrate a eso.

 

Por mi parte, tengo mis ratos de vulnerabilidad, esos momentos de «bajón», pero ya no me atormento y mejor hago lo que creo que me puede ayudar, desde llorar, estar sola o cantar. Todo suma.

 

Las quiero. 

Leave a comment

Suscríbete y recibe lo nuevo del en tu correo

Descubre más desde Depa de Soltera | Por Fabiola Muñiz

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo