Por qué nuestra generación renta más y compra menos
A nuestros papás les parecía lógico: “rentar es tirar el dinero”. Y claro, para ellos era más sencillo pensar así. Su primera casa la tuvieron por ahí de los 30, ya con coche e hijos incluidos en el combo. ¿La diferencia? La economía jugaba más a su favor.
Hoy, aunque trabajes igual o más, la historia es otra.
La realidad de comprar una casa en México
En 2024, una vivienda en México costaba en promedio 1.7 millones de pesos. Hasta ahí parece alcanzable… pero el detalle viene cuando entras al terreno de los créditos. La tasa hipotecaria promedio ronda el 11.5%, lo que se traduce en mensualidades pesadas y, al final, una casa mucho más cara de lo que indica el precio de inicio.
Ahí te va un ejemplo rápido: imagina que compras una casa de 1.7 millones. Te piden un enganche del 20% (unos $340,000), así que el préstamo real sería por 1.36 millones. Con esa tasa a 20 años, la mensualidad quedaría en alrededor de $14,500, y al final habrías pagado cerca de $3.5 millones. Más del doble de lo que pediste prestado… y eso sin contar trámites, escrituras y otros gastos extra.
¿Quién compra y quién renta?
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) del 2020, loas cosa está así:
- El 57% de los hogares en México vive en una casa propia ya pagada.
- El 16% renta.
- El resto está en otras situaciones (prestada, en proceso de pago, etc.).
Pareciera que 16% es poco, pero recordemos que es a nivel nacional. Ya en ciudades grandes como CDMX, Monterrey o Guadalajara el porcentaje sube por varias razones: los precios de compra son mucho más altos, mucha gente joven migra a estas ciudades y renta en lo que se estabiliza, y buena parte de la oferta de vivienda está pensada más para arrendamiento que para venta.
¿Por qué se nos complica tanto comprar vivienda?
A veces parece que comprar casa es solo cuestión de proponérselo, como si bastara con ahorrar un poco más o “echarle ganas”. Pero cuando bajas los números a la vida real, entiendes dónde está el detalle:
- El enganche compite con la vida real. Juntar $200,000 es un reto, porque pagas, quizá tu educación, transporte, comida o renta si es que ya te independizaste, pero quieres finalmente comprar.
- La mensualidad sube cuando suben las tasas. Una tasa de 11% significa que al inicio gran parte de tu pago se va a intereses.
- Los sueldos no alcanzan. Se estima un promedio de $7,500 en ingresos mensuales.
Y si eres mujer… aquí la cuesta se hace todavía más pesada. La brecha salarial existe: en promedio, nosotras ganamos entre 30 % y 35 % menos que los hombres y eso significa menos margen para ahorrar o para que el banco nos apruebe un crédito mayor. Aunque no es imposible, sí exige un plan financiero mucho más intencional y realista.
¿Entonces rentar es “tirar el dinero”?
Nuestros papás lo decían porque para ellos comprar sí era posible: el crédito era más barato y los precios más alcanzables con relación al sueldo. Para nosotras, rentar muchas veces es cuestión de estrategia:
- Vivir cerca del trabajo o la escuela (y ahorrarte dos horas de traslado).
- Ahorrar sin amarrarte a una hipoteca que te ahorque y te limite.
- Probar zonas antes de tomar una decisión final.
Y aunque no sea una inversión en un bien material, rentar también significa invertir en tu independencia, en tu bienestar y en tu crecimiento. Eso no lo hace menor, solo una meta diferente.
¿Cómo decidir mejor entre comprar o rentar?
Si estás en ese dilema, más que guiarte por lo que hicieron tus papás o lo que opinan tus amigos, lo que funciona es poner números sobre la mesa y hacerte las preguntas correctas:
- ¿Cuánto necesito de enganche para una vivienda en mi ciudad?
La CONDUSEF recomienda calcular entre 15% y 20% del valor de la casa. Por ejemplo, si una vivienda cuesta 1 millón de pesos, el enganche debería rondar entre 150,000 y 200,000.
- ¿Qué proporción de mi ingreso se iría a la mensualidad con las tasas actuales?
Como eso depende del costo de la casa, la tasa hipotecaria y los años de crédito, lo más práctico es usar los simuladores de bancos o del Gobierno (CONDUSEF, SHF, Infonavit). Ahí metes tu ingreso, el precio de la vivienda y el plazo, y en segundos te muestran cuánto pagarías al mes y qué parte de tu sueldo se iría a la hipoteca.
- ¿Cuánto han subido los precios en mi «zona ideal»?
El Índice de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) te deja ver cómo se han movido los precios de vivienda en cada zona metropolitana. Y esto importa porque no es lo mismo comprar en CDMX que en León o Mérida: en algunas ciudades los precios suben más rápido que los sueldos, y ahí rentar puede ser la estrategia más realista mientras ahorras o planeas mejor.
- ¿Mi renta actual supera el 30% de mi ingreso?
El portal de CONAVI recomienda que tus gastos de vivienda (renta o hipoteca) no rebasen ese porcentaje. Si ya estás destinando más, quizá vale la pena ajustar tu estilo de vida o presupuesto, buscar otra zona o empezar a considerar un plan de compra.
Mini-ruta práctica (sin dramas)
- Define tu horizonte a 3–5 años. ¿Piensas mudarte, estudiar, cambiar de empleo? Si hay cambios en puerta, la renta suele darte más flexibilidad.
- Arma dos presupuestos paralelos: “Renta+ahorro” vs “Hipoteca+gastos fijos”. El INEGI ofrece datos de gasto por hogar para comparar con ingresos reales, no ideales.
- Ahorro de enganche inteligente. La CONDUSEF sugiere automatizar entre 10–20% de tu ingreso y destinar bonos o aguinaldo a ese fondo.
- Explora apoyos y productos. Infonavit, Fovissste y la banca comercial tienen opciones; una décima arriba o abajo en la tasa sí cambia tu mensualidad (Gobierno de México).
Y si necesitas un poco más de ayuda, acá te dejo un test que puede ayudarte a decidir: Rentar o comprar, ¿qué te conviene más?
Quizá nunca tengamos la misma facilidad que tuvieron nuestros papás para comprar casa en sus veinte. Pero eso no significa que vivamos peor: significa que jugamos con otras reglas. Y bajo esas reglas, lo importante no es cumplir un checklist de «cosas que tienes que hacer antes de los 30», sino tomar decisiones que te permitan vivir bien hoy y construir futuro sin ahogarte en el intento. Porque comprar una casa o depa hoy, más que una meta por cumplir, es un proyecto consciente que se construye poco a poco… ¡Qué ganas de haber heredado un terreno y no la miopía!
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Foto de Madhuri Mohite en Unsplash
Fuentes: Datos de precios promedio y medianos de vivienda en México: Sociedad Hipotecaria Federal (SHF, 2024).
Tasas hipotecarias promedio: Banco de México (Banxico, 2024).
Ingreso promedio de los hogares: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH, INEGI, 2024).
Situación de propiedad y renta: Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI, INEGI, 2020).
Recomendaciones de enganche, proporción de ingreso y ahorro: CONDUSEF, 2024.
Lineamientos de gasto de vivienda: CONAVI, 2024.
Productos de crédito y apoyos: Infonavit, Fovissste y banca comercial.
Brecha salarial de género: ENIGH (INEGI, 2024), CIEP, y El Economista (2025)
