¿Cuántos recuerdos caben en una caja?

¡CERO!

Ningún recuerdo es demasiado pequeño, ni poco importante como para caber dentro de una caja; sin embargo, me llevo miles en el corazón.

Pfff… Prometo que esta será la entrada más ñoña que leerán, ¡lo prometo! Pero estoy empezando a llenar la primer caja, entre fotos, libros y notas, los ojos se me llenan de lágrimas y los espacios cada vez quedan más vacíos.

El próximo sábado dejo la casa en la que he vivido 15 años y todavía recuerdo el día en que nos mudamos, el miedo que me daba asomarme a la ventana (hay un panteón a 100 metros), los amigos que hice, los momentos de locura con mis papás, los videos y fotos que aquí se tomaron, la llegada de mis hermanos.

Sé que suena un poco ridículo, pues cuando quiera podré visitar la casa, no me voy para siempre, pero al final, estás dejando el hogar que fue tuyo por mucho tiempo, dónde creciste, lloraste y reíste.

Serán días muy melancólicos, cada caja llena será un paso más a mi nuevo hogar y un paso más lejos del que me encuentro ahora.

Nadie dijo que sería sencillo…

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