¿Por qué algunas colonias están “de moda” y qué implica eso?

Cada vez que alguien dice que quiere irse a vivir sola, los nombres se repiten: Escandón, Narvarte, San Rafael, Santa María, Portales. Pareciera que hay un mapa invisible con zonas “aprobadas” para independizarte: bien conectadas, llenas de cafés, árboles, vecinos tranquilos y departamentos que (aparentemente) lo tienen todo.

No es casualidad. Hay una narrativa muy fuerte —alimentada por redes, TikTok, blogs, influencers— que asocia el “empezar tu vida sola” con mudarte a una colonia aesthetic, vibrante y caminable. Como si vivir bien implicara; además, encajar visualmente con un cierto estilo de vida. Y claro, a todas nos gusta estar en lugares agradables. Pero más allá de lo bonito, hay una realidad que no siempre se menciona: esas zonas están cambiando a un ritmo acelerado… y eso afecta, sobre todo, a quienes somos de aquí (de México).

Y, ¿qué pasa después? Terminas moviéndote a una zona que aún no está en la lista de recomendaciones virales. Y aunque es muy probable que te quede más lejos todo, encuentras algo más importante: tranquilidad y estabilidad. A veces es moverse para resistir; pero te topas con que la pregunta inicial de “¿dónde te gustaría vivir?”, se vuelve “¿dónde puedes seguir construyendo una vida sin que te expulsen por no alcanzar la renta del mes siguiente?”.

¿Qué hace que una colonia se vuelva “atractiva” para vivir?

No es coincidencia que las zonas más populares para mudarte sola sean justo las que combinan ciertos elementos clave: buena ubicación, transporte público, seguridad percibida y una vida barrial que mezcla lo cotidiano con lo disfrutable.

Para muchas mujeres, mudarse sola significa buscar comodidad sin aislamiento, movimiento sin caos, comunidad sin riesgos… o sea, lo mínimo deseable, ¿no? Y eso se traduce en zonas donde puedes ir caminando por un café, trabajar desde casa con buen internet y sentirte relativamente segura al volver de noche o pasear a tu perro.

Pero esa creciente demanda también viene con consecuencias.

Lo que empezó como una ventaja —vivir en una colonia segura o con buena conexión— se vuelve una competencia desigual: cada mes sube la renta, se remodela un edificio más, aparecen anuncios en inglés y servicios pensados para alguien con más presupuesto que tú. De pronto tú —que naciste o viviste ahí por años— ya no puedes pagarlo. Y no es que hiciste algo mal, es que el mercado dejó de tenerte en mente.

Lo que dicen los datos sobre este fenómeno (y por qué importa que lo sepas)

  • Según Propiedades.com, colonias como Santa María la Ribera o San Rafael han registrado aumentos de hasta 40% en el precio del metro cuadrado en renta entre 2020 y 2024.
  • El INEGI reporta que el 46.2% de los hogares en la CDMX destinan más del 30% de su ingreso mensual solo a pagar renta.
  • Si revisas Datlas.mx, verás que las zonas donde más crecieron las rentas y la presencia de extranjeros en los últimos tres años coinciden con las que hoy suenan como las más “cool” para mudarse.

Independizarte en tu propia ciudad… ¿sigue siendo posible?

Porque, a ver, si bien independizarse es una meta que se alcanza con planeación, objetividad y estabilidad financiera, también es un bajón emocional que a veces se siente más como una carrera de resistencia. Es duro darte cuenta de que para lograrlo tienes que sacrificar movilidad, seguridad o comodidad y mudarte a zonas que aún no han sido alcanzadas por el alza de precios… sí, ser desplazada.

No es un capricho querer vivir bien. Buscar una zona cómoda, segura y conectada no debería ponerte en desventaja. Pero en la Ciudad de México (y en otras grandes ciudades), muchas de esas zonas ya no están pensadas para quienes siempre han vivido aquí. Es un modelo de ciudad que prioriza a quienes vienen con monedas por encima del peso, y eso deja fuera a quienes solo queremos vivir dignamente.

Independizarse sí, es posible… con gentrificación y todo

Esto no es para desanimarte si estás por mudarte. Es para que tengas contexto de lo que está sucediendo y elijas con más información. Así, el día de mañana puedes anticipar escenarios —como un aumento inesperado de renta o la cancelación de tu contrato porque alguien puede pagar más— y tomar decisiones que también te protejan.

Independizarte sigue siendo una posibilidad real. Entender lo que está pasando también es parte de la vida adulta para así conocer tu derecho a buscar tu espacio.

Hoy en la mañana, durante el desayuno platicaba con JC de esto, ¿qué se puede hacer?, ¿cómo se puede regular?, ¿para quién es injusto? Sigo sin respuesta 🙁 pero al menos me dejó un nuevo blog post aquí.

Me encantaría leer tu opinión al respecto, búscame en mis redes sociales y escríbeme.

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