Los 10 miedos de vivir sola
Hace un tiempo les pregunté cuáles eran sus mayores miedos al vivir solas. Las respuestas se repitieron tanto que terminé haciendo esta lista. Si estás por mudarte o ya diste el paso, seguro te identificarás con más de uno.
1. La soledad
Es inevitable, pero no necesariamente mala. Sentirte sola después de años de estar acompañada es normal. Piensa que ese silencio también es el recordatorio de tu independencia. Cuando te pese, haz una videollamada, sal a caminar o visita a tus papás. Estar sola físicamente no significa estar sola emocionalmente.
2. Hacer de comer (o tirar comida)
Al principio cuesta calcular cantidades, pero también se trata de ser creativa. Mi consejo:
1. Compra poco.
2. Cocina un día y guarda porciones para la semana.
3. Usa lo que tengas: combina ingredientes del refri o la despensa, y si te quedas sin ideas, pídele a ChatGPT una receta con lo que tienes a la mano (funciona, en serio).
Aprende qué puedes congelar: los jitomates se pueden moler y guardar en frascos, la espinaca va perfecta en un topper de vidrio. Cocinar se vuelve más fácil con práctica, planeación y un poco de ingenio.
3. Llegar a casa y que nadie te espere
A veces sí, duele. Quisieras que alguien te reciba con cena y abrazo, pero con el tiempo aprendes a disfrutar la calma, el silencio y el espacio que ahora es solo tuyo. Esa sensación de hogar se construye poco a poco.
4. Aprender a estar contigo
Habrá fines de semana en los que no tengas plan, dinero o compañía. Aprovecha para apapacharte: una tarde de pelis, series, skincare o manicure casero. Descubrir que puedes disfrutar de ti misma es una de las partes más bonitas de vivir sola.
5. Que se acabe el dinero
El antídoto: ahorrar y administrarte. Aparta una cantidad fija cada quincena y guárdala para emergencias. Lleva registro de lo que gastas y ten siempre un fondo para imprevistos. Ver tus números claros te da tranquilidad.
6. Enfermarte
No esperes a sentirte mal para reaccionar. Ten un botiquín básico, teléfono de algún doctor a domicilio de confianza y una app de farmacia en tu cel. Es parte de cuidar de ti, igual que tener comida o pagar la renta.
7. La inseguridad
Elegir una zona segura es clave. Visita el lugar de día y de noche, pregunta a los vecinos, gente que veas caminando por esa calle y revisa rutas de transporte e iluminación. Nadie está exento, pero puedes reducir riesgos si eres precavida.
8. No tener tiempo para ver a tus papás
La distancia y los horarios lo pueden complicar, pero no dejes que se vuelva costumbre. Piensa que no necesitas 5 horas de visita, quizá esa semana puedes verlos dos y está bien. Además de que una videollamada también cuenta.
9. Las tareas del hogar (limpiar, cocinar, lavar… y todo lo que termine en ar)
Todas pasamos por esto. La clave es orden y constancia:
Lunes: sacudir.
Martes: barrer.
Miércoles: aspirar.
Dedica 20 minutos diarios y tu casa se mantendrá impecable. La verdad es que yo prefiero separar las tareas en la semana que encerrarme en mi domingo libre a hacer todo.
10. Tener que regresar con tus papás
Nadie quiere, pero puede pasar. Si sucede, no lo veas como un fracaso. A veces regresar también es una forma de tomar impulso. Ahorra siempre: ese hábito te puede salvar de volver por necesidad y convertirlo, si pasa, en una pausa consciente.
Hay toda una generación que vive este ciclo: la Generación Boomerang. Aquí te cuento por qué no es tan malo y qué aprendizajes deja.
Vivir sola da miedo, sí. Pero esos miedos se disuelven cuando te das cuenta de que puedes con todo. La independencia se aprende haciendo, igual que cocinar, limpiar o manejar tus finanzas.
Cuando llegue el momento, simplemente lo harás.
Para esos días con manos ocupadas y oídos libres: Le puse voz a lo que escribo en este blogcast, por si te acompaña mejor en audio 🔊 Recuerda que también puedes suscribirte.
Foto de Ksenia Berzoj en Unsplash
Lee sobre la Generación Boomeran, se trata de esos hijos que regresan a vivir con sus papás (te cuento las razones más comunes y por qué no es tan malo) Pícale aquí.
