¿Qué pensará mi papá de mi vida independiente?

Hace 3 años y medio mi papá falleció, después de varios años de luchar contra el cáncer, como en todo, sólo pudo haber un ganador. En mis cabeza los 25 eran una edad ideal para independizarme y cada que tocaba ese tema con mi papá terminábamos peleando horrible, él no quería que me fuera; aunque nunca supe porque, pero quizá ahora tenga un poco más de idea.

 

El punto es que, me he dado cuenta de lo mucho que aprendí de él para esta etapa de independencia. Muchas de esas cosas fueron de manera indirecta, la realidad es que siempre he sido observadora, aprendo más de lo que veo que en ocasiones preguntando.

 

Me hubiera gustado que estuviera más tiempo, mucho más tiempo conmigo.

 

Que fuera él quien me ayudara a hacer las perforaciones en la pared para poner las repisas.

 

Que me resolviera la duda con mi voiler en lugar de llamar al experto.

 

Que me ayudara a bajar las cajas por cuatro pisos y luego subirlas otros cuatro.

 

Que me dijera que si no prendía la estufa, era porque no había abierto la llave del gas.

 

Y muchas cosas más, honestamente, habría sido increíble que pudiera acompañarme en este cambio tan grande, tan importante y que tanto miedo nos daba. Porque estoy segura que si por algo le enojaba hablar del tema, era por eso, por su preocupación. Si hubiéramos sabido que el miedo era eso que teníamos en común, muchas discusiones no tendrían que haber suceder.

 

Por que sí, soy más parecida a mi papá de lo que pensaba -aunque físicamente soy 100% mi mamá-, él era muy puntual. Yo lo soy. Él era ordenado, yo lo soy también. Aunque parecía que no era muy sociable, le gustaba estar rodeado de gente, de la familia más que otra cosa. No sabía mucho de cocina, pero le inventaba, lo mismo hago yo.

 

Hoy me gustaría que viera como aprendí a usar el taladro, como cambié por primera vez una llanta sin que nadie me ayudara (con el miedo de que el gato estuviera mal puesto y se azotara el coche, pero no pasó), como he podido llenar mi depa poco a poco de muebles bonitos (quizá ambos nos imaginábamos que dormiría en el piso, comería sopas instantáneas y viviría la vida loca, ¡pero no!) y demás pequeños logros que he podido sumar.

 

[Tweet «Hoy me gustaría que viera que irme a vivir sola, no era una mala idea.»]

 

 

ILUSTRACIÓN

 

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