Encontrar depa que acepte mascotas, ¿por qué es tan difícil?
Hace dos semanas nos mudamos. Teníamos menos de un mes para buscar, decidir y empacar. Y aunque toda mudanza es estresante, hubo un factor que lo hizo todavía más difícil: tener perros.
No porque fueran un problema para mí, ¡cero!, sino porque cada anuncio que encontraba leía al final de la descripción la misma frase: “no se aceptan mascotas”. Ahí es cuando te das cuenta de lo reducido que se vuelve tu margen: prácticamente la mitad de las opciones desaparecen en segundos. Porque cuando vives con animales de compañía no solo buscas un techo para ti, buscas un espacio para tu familia completa.
Entiendo que hay personas irresponsables, que no dan atención a sus animales y no respetan la propiedad de otros. Pero lo que frustra, enoja y entristece, es que esa generalización nos puede afectar a todos. Explicar que “mis perros son tranquilos” casi nunca cambia nada: siempre hay una duda que pesa más que las posibles negociaciones, compromiso u oferta. Y esa sensación de que nunca vas a encontrar lugar es desgastante.
Una ley contra esta discriminación… pero poco útil en la realidad
En agosto de 2025, el Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma al artículo 4 de la Ley de Vivienda que prohíbe negar la renta o venta de inmuebles por tener hijos o mascotas. La modificación establece que la cohabitación con infancias y seres sintientes no puede ser motivo de discriminación al solicitar una vivienda, ya sea en propiedad, arrendamiento u otra forma de tenencia legal.
La medida entró en vigor el 28 de octubre de 2025, tras su publicación en la Gaceta Oficial de la CDMX.
¿Por qué se consideraría discriminación? Porque, en términos legales, se te está limitando el derecho a la vivienda con base en un criterio que no debería ser motivo de exclusión. Eso te colocaría en una condición de desigualdad frente a alguien más que tiene las mismas posibilidades, incluso económicas, pero sin animales.
El problema es que en la práctica todavía hay un hueco enorme. Nadie está obligado a decirte de frente “no te rento porque tienes perros”. Basta con responder un “ya se rentó” o poner mil excusas para disfrazar la negativa. Y entonces, aunque la ley te proteja, es muy difícil probarlo. Es discriminación disfrazada, invisible y casi imposible de denunciar con pruebas evidentes.
¿Qué puedes hacer si te pasa?
Si llegas a enfrentarte con una negativa directa por tener mascotas o hijos, la ley te respalda. Puedes:
- Denunciar ante COPRED (Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la CDMX), que recibe quejas relacionadas con discriminación en vivienda.
- Acudir a PROSOC (Procuraduría Social de la CDMX), que también da acompañamiento en casos de arrendamiento.
- Guardar evidencias: capturas de pantalla de anuncios que digan explícitamente “no mascotas” o mensajes de rechazo que lo confirmen.
Lo complicado, claro, es cuando no hay pruebas que literalmente lo demuestren. Ahí lo más útil es evitar enfrentarte a una complicación más y:
- Buscar depas en plataformas y comunidades pet friendly, que ya tienen políticas claras de aceptación.
- Negociar con el arrendador ofreciendo un depósito adicional o presentando un “currículum” de tu perro o gato (cartilla de vacunación, entrenamientos, referencias de tu arrendador anterior). Puede sonar ridículo, pero en muchas ocasiones ayuda a dar confianza y demostrar que eres un dueño comprometido.
- Incluir en el contrato cláusulas que permitan al dueño visitar (con previo aviso) el departamento para comprobar que todo está en orden. La verdad esta opción me parece incómoda, pero después de una o dos visitas probablemente ya no dan seguimiento si ven que no hay de qué preocuparse.
No es un capricho
Por supuesto que mi experiencia (y muchas otras) no son un tema aislado o un “capricho”. Según datos oficiales, más del 50 % de los hogares en la CDMX viven con animales y aun así, la respuesta frecuente sigue siendo un definitivo “no”.
Lo más grave es que esa falta de opciones a veces se traduce en abandono. Mudanzas y restricciones de vivienda están entre las principales razones por las que perros y gatos terminan en refugios (que aquí entra mucho el compromiso, yo he estado en 7 depas diferentes y, con lo complicado y todo, nunca me he planteado la opción de dejar a mis perros, pero bueno, ese coraje lo saco en otro post). En otras palabras: la discriminación inmobiliaria también alimenta el problema del abandono animal.
Que no se nos olvide: hogar es con quien lo compartes
En fin, mudarme con perros es vivir en carne propia lo que significan esas limitaciones: más filtros, más frustraciones, menos posibilidades. Pero también es confirmar algo importante: ellos nunca han sido el problema, lo complicado es enfrentar a quienes todavía se niegan a la realidad: el 69.8 % de los hogares en México tiene al menos un animal de compañía.
Y ahí queda la pregunta que me acompaña desde entonces: ¿qué tendría que pasar para que encontrar un depa pet friendly deje de ser cuestión de suerte? 🐾
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