No es energía masculina. Es vida adulta…. es supervivencia
Cuando vives sola por primera vez, te das cuenta de que el mundo está dividido en habilidades que se esperan de ti y otras que nadie te enseñó porque “no eran para ti”.
Cocinar, limpiar, lavar. Todo eso te lo preguntan. “¿Ya sabes hacerte de comer?” “¿Sabes lavar tu ropa?” Pareciera que esas fueran las únicas tareas importantes. Pero nadie te pregunta si sabes detener una fuga de gas. Si sabes qué hacer cuando se bota la pastilla de la luz. Si sabes usar una llave inglesa, cambiar los fusibles, resanar una pared. Y entonces, cuando algo se rompe, descubres que no es que no supieras… es que nadie te enseñó porque se asumía que eso le tocaría a alguien más. A un hombre.
Es hasta esa primera emergencia que empiezas a aprender. A prueba y error. A base de tutoriales en YouTube, videollamadas, instrucciones que no entiendes y visitas al Home Depot.
Todo esto te hace darte cuenta de una cosa: empiezas a descubrir habilidades prácticas para resolver. Y qué curioso que cuando una mujer las desarrolla, siempre hay alguien que dice: “es que tú tienes mucha energía masculina”. Ooooook…
No. No es energía masculina. Es vida adulta. Es lo mínimo necesario para sobrevivir sola.
Digamos que es una de las varias cualidades que te convierten en una adulta funcional. Punto. Es ser práctica. Es darte cuenta de que si tú no lo haces, no se hace. Que nadie va a venir a rescatarte de inmediato (porque se vale pedir ayuda, pero primero lo vas a intentar).
Virginia Woolf, en su ensayo Una habitación propia, hablaba de la androginia como la capacidad de integrar lo femenino y lo masculino en una sola mente. No se refería al género, sino a una mente completa, libre, sin limitaciones impuestas por lo que “debería” ser. Aplicado a la vida independiente, es eso: no dividir tareas en “para hombres” o “para mujeres”, sino desarrollar las herramientas que necesitas para mantenerte funcional sola. Más que hablar de fortaleza, se trata de capacidad. Y, por cierto, hay un capítulo de Pupila dilatada al que me invitaron a hablar precisamente de esa novela sobre esto: De Una habitación propia a un Depa de Soltera. Aquí lo pueden escuchar.
Como leí por ahí: no voy a permitir que le llamen energía masculina a mi capacidad de ser una chingona en todo. *mic drop*
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